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Es por purititta resaca

Y todo terminó

Y saben, no pretendo dar mas detalles sobre fechas, lugares o momentos, menos sobre pesos o medidas (porque no entiendo cómo puede la gente usar esas cosas para referirse a alguien), pero pareció haber sucedido de la manera más estúpida que pudo ocurrir. Decir que sabía que iba a pasar es pretender saberlo todo (y es una de mis especialidades, pero ahora lo dejaremos), pero tanto tiempo, distancia y un comportamiento inusualmente extraño (que parecía ser hasta maduro) atacaban a mi mente, mientras me convencía de no dudar puesto que la gente cambia. Es aquí cuando tenemos a la primer idea que quisiera compartir en este blog:

 

La gente no cambia.

 

Es así de simple y tuve que dejar dos renglones de separación porque la idea abarca demasiado, pero me explicaré: no importa que tan lejos estés o cuantas dificultades experimentes, qué tan fuerte sean tus experiencias o que tan tranquilo te sientas, no vas a cambiar. Parece que el comportamiento de las personas está particularmente ligado con la indeterminada estupidez (o falta de) que traen en sus genes. Es así que si estás acostumbrada a abrir las piernas con el primer niño bonito que veas, o si te cuesta muchísimo trabajo mantenerte con una sola mujer, no lo intentes, la gente no cambia. No importa el cariño que le puedas tener a alguien, el compromiso que puedas demostrar cuando redactas bonitos memos a tu jefa o la eficiencia para calcular la raiz cuadrada de 2, no está en la naturaleza humana. Tal vez la siguiente pregunta sería preguntarnos por qué nos aferramos a creer que los cambios pueden suceder...

 

Tengo un par de ideas, pero es todo por hoy

Comienzo

¿qué pasa cuando todo termina? Es simple, todo empieza de nuevo. Esta es una frase demasiado optimista para el mundo real, tal vez también para el mundo no real. Sin embargo, parece resultar que todos los discursos morales que escucharé en los próximos días (si permito que mi desesperación me gane y se lo diga a alguien), me llenarán de un optimismo barato que me dará nauseas (más de las que tengo después de acabarme una bolsita de salados Pretzels. En fin, como todo parece necesitar un propósito, pues quiero empezar este blog con un par de intenciones: la primera es dejarlo en cuanto se me pase la sensación y segundo, tratar de compartir lo que pasa ahora que ha terminado una parte de mi vida (o que por lo menos tengo la intención de terminarla definitivamente).

 

Así pues, sean bienvenidos a compartir el fin